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Su objetivo primordial era dar cobijo a los supervivientes de la catástrofe, y así permanecer protegidos de otro posible cambio en el exterior.
Pero enseguida las distintas etnias casi por instinto se agruparon e instalaron por Barrios: Francés, Noruego, Portugués, Italiano, Americano, Griego, Ruso, Español… Surgieron muchas rivalidades entre ellos, cada uno fue adquiriendo características propias y distintivas: su ley, su idioma, sus costumbres… podría decirse que esos ghettos se llegaron a convertir en nuevos países. Y es que en realidad no estábamos preparados para una sociedad multicultural. – Hizo una breve pausa y se le escapó un suspiro. -En este momento fue cuando todo cambió definitivamente.
... ... ... ... ... "En un lamentable laboratorio dos científicos aficionados, motivados por el auge de la tecnología que se vivía en aquél momento y con la comodidad de ser gobernados diligentemente y sin preocupaciones aparentes, comenzaron a trabajar en algo utópico, en algo inimaginable, imposible: la siempre tan ansiada inmortalidad.
Pensaron que nadie habría puesto la mano en el fuego por la máquina de vapor, ni por la bombilla, ni siquiera por un avión o el mismísimo Internet… Pero sin embargo
Y no se equivocaron.
Se trataba de un sencillo chip, una diminuta pieza metálica instalada en la nuca de la persona nada más nacer, e imposible de sustraer. Mediante determinadas descargas eléctricas directas al cerebro, inapreciables para el ser humano, se conseguía engañar al cuerpo impidiendo el desgaste del paso del tiempo. Esta pequeña maravilla, bautizada oficialmente como LB-717, conseguía prolongar la vida de las personas de forma indefinida; inmortales, inmutables por el tiempo. Era la respuesta que esperaba una sociedad venida a menos, una sociedad que aún no había sido capaz de recuperarse de la catástrofe anterior.
Pronto el Gobierno encontró una inmejorable oportunidad en estos elementos, pues a través de ellos podrían controlar absolutamente todo. Gracias a la tecnología punta de
Así que comenzaron a instalarlos automáticamente en todos los recién nacidos. Una vez colocado, se realizaba una pequeña marca en la muñeca, en forma de burbuja, como signo de identificación. Lo justificaban ofreciendo a sus habitantes una vida fácil, imperecedera y feliz, ¿Qué más podían pedir?
Éstos cedían sus derechos, aún sin saberlo, a cambio de que les protegieran y defendieran, velando por su seguridad y bienestar. Así también olvidaban otras cuestiones demasiado importantes justo en aquellos momentos tan decisivos.
Sin embargo no todo fue tan fácil, pues ante esta situación se formaron rápidamente dos bandos: los que estaban a favor del LB-717, y los que no. El Gobierno lógicamente se mostró partidario de este primer bando desde el principio, y es por ello que dedicó todos sus esfuerzos a exterminar a los mortales, aquellos que no tenían instalado el chip y por tanto amenazaban su dominio.
Y esos, mi niña, somos nosotros.